Bitcoin, la criptodivisa que rompió con todos los pronósticos

El Bitcoin, la primera y más popular criptodivisa del mundo, alcanzó en los primeros días del 2021 nuevo techo en su cotización, con un precio histórico de más de 32 mil dólares por unidad, una cifra muy elevada, si se tiene en cuenta que cuando fue lanzada por primera vez, su valor era equivalente a un dólar.

El Bitcoin utiliza una tecnología basada en el intercambio de datos criptográficos descentralizados y distribuidos, que simula un tipo de moneda digital, permitiendo el intercambio de bienes y servicios por Internet, en virtud del valor o apreciación fluctuante que determine el mercado digital.

¿Por qué el Bitcoin es una divisa tan cotizada en los mercados digitales?

El economista Javier Gómez Cabrera, en un artículo publicado en El Orden Mundial hace algunos meses atrás y que ya habíamos referido en un artículo anterior, explicó como la consolidación de los Estados nación, a finales del siglo XVIII, permitió a las principales potencias de la época, valorar sus monedas en función de la cantidad de oro y plata que poseían, siendo Gran Bretaña la primera nación en fijar un patrón de metal precioso a una divisa nacional: “Sir Isaac Newton, como director de la Real Casa de la Moneda de Inglaterra, estableció en 1717 que el valor de una libra esterlina equivalía a unos 7,3 gramos de oro puro…”

“…Los Bancos Centrales de cada país tuvieron un rol esencial como encargados de acumular reservas de oro y a cambio emitir billetes de manera proporcional; así, si querías canjear tu billete de una libra esterlina, ibas al banco y este te daba el equivalente en oro.” Javier Gómez Cabrera

Pero si bien el sistema de patrón oro resultó al inicio ser muy eficiente para que el papel moneda correspondiera al valor de un bien tangible, la gran depresión de 1929 y el impacto económico de la Segunda Guerra Mundial provocaron que en julio de 1944 representantes de 44 países se reunieran para establecer nuevas reglas financieras y dilucidar un nuevo orden económico mundial.

Fue en este escenario que Estados Unidos propuso sustituir el patrón oro por un patrón dólar, vinculado al oro a través de un acuerdo denominado Bretton Woods. La posterior perdida de la relación directa entre reservas y moneda circulante, conocida como el “Shock Nixon”, rompió por completo el modelo de patrón oro.

El anterior escenario convirtió al papel moneda en un documento cuyo valor está respaldado únicamente por la confianza los consumidores, pues al no existir un bien físico que lo respalde se convierte en una promesa futura de valor en donde la confianza en el banco emisor es garantía sobre el papel dinero. De este modo, hoy en el sistema financiero y bancario no es posible reclamarle al emisor de moneda los bienes de respaldo del dinero, que por demás ya tampoco existen.

¿Si el dinero físico que circula es ficticio, el virtual también podrá serlo?

En 2008, Satoshi Nakamoto (una persona o grupo de personas cuya existencia sigue envuelta en el misterio, publicó un artículo ​ que describía un sistema P2P (Punto a Punto) de dinero digital, y en 2009 lanzó el software Bitcoin, creando la red del mismo nombre y las primeras unidades de moneda digital.

A diferencia de las divisas físicas, como el dólar, que es dinero fiduciario (es decir, que su valor depende solamente de la confianza) emitido por la Reserva Federal, soportado en la creación de deuda, distribuido a través de los bancos comerciales e impreso en papel, el bitcoin utiliza un sistema de prueba de trabajo para simular el “minado” de materias primas, como un sistema productivo simulado y totalmente virtual.

En teoría, el precio de los bitcoins se acerca al costo marginal de producción de la misma minería virtual (energía eléctrica, software, hardware, mano de obra, etc.), cuya escasez no es, por obvios motivos, «natural», sino generada a través de un algoritmo matemático. Esto llevó al economista George Selgin a denominar el valor del bitcoin como “materia prima sintética”, pero que en el caso del precio de mercado se comporta igual que cualquier bien tangible en virtud de la apreciación y depreciación en el proceso de oferta y demanda.

A diferencia de las monedas tradicionales que se encuentran respaldadas por una fiducia bancaria, la principal característica de una criptomoneda, incluyendo el bitcoin, es que carece de un Banco Central que la emita y respalde. Por tanto, es un bien cuya garantía reside en la seguridad criptográfica, es decir, se garantiza que un bloque de información, denominado blockchain, sea único e irreproducible. De ahí precisamente viene el nombre criptomoneda, con la raíz griega cripto significando secreto, codificado.

El delito como impulso de las criptodivisas

Uno de los motivos para que las criptomonedas sean altamente apreciadas es que se convirtieron en el medio de pago preferido en la dark web o “internet oscura”, llegando a soportar el pago de la mayor parte de las actividades delictivas que ocurre en este ciberespacio. Dado que para algunos delincuentes es difícil acceder al sistema bancario sin ser detectados, el bitcoin y casi todas las criptomonedas se convirtieron en una herramienta muy útil para el comercio ilegal que fluye por la internet oscura.

Teniendo en cuenta que el ciberdelito va en aumento, especialmente secuestro de información y pago por su rescate, las criptodivisas obtienen más valor al ser compradas masivamente por las víctimas que deben pagar por estos rescates, lo cual teniendo en cuenta que desde su concepción las criptodivisas tienen un top de emisión, es decir que son un bien finito, aumenta su apreciación en los mercados.

El Bitcoin el Rey de la Especulación

Un informe publicado por Mit Technology Review en 2020, encontró que alrededor del 95% del total de las transacciones por internet de Criptodivisas, incluyendo el Bitcon o son ficticias o están infladas en sus valores reales, el análisis se basa en un informe presentado por una empresa de gestión de criptodivisas llamado Bitwise, que analizó 81 mercados de compraventa de criptodivisas, encontrando que en el 95% de los casos el comercio con bitcoin es falso, es decir que según el informe, 71 de los 81 mercados evaluados exhibieron patrones que reflejaban la creación artificial de volúmenes de compra y venta de criptodivisas, especialmente a través de una técnica denominada: “wash trading”, con la que alguien compra y vende de forma simultánea el mismo recurso una y otra vez, buscando elevar el precio de referencia del activo.

En uno de los ejemplos el análisis evidenció, cómo de los 6.000 millones de dólares que se movieron durante cuatro días, solo 273 millones de dólares eran reales y pertenecían a operaciones realizadas por los usuarios y no manipuladas de forma artificial. Lo anterior y a diferencia de como ocurre con los mercados financieros reales, permite entrever que en realidad el Bitcoin y otras criptodivisas, operan en una burbuja de especulación financiera carente de un respaldo real.

 En Conclusión, El 2021 comenzó con un nuevo techo histórico para el Bitcoin y un significativo repunte para las criptodivisas, no obstante si se analiza el fenómeno en detalle, se trata más del resultado de actividades criminales que son pagadas en la Dark Web por este medio y a la especulación en los mercados financieros, que a un real crecimiento bursátil y mercantil de este activo, lo que demuestra que aunque se encuentra en uno de sus mejores momentos de cotización, se debe más, probablemente, a un fenómeno de burbuja bursátil y especulación, que a la madurez de un activo financiero, por lo que los expertos en la materia, recomiendan mantener una postura conservadora y precavida respecto de este tipo de divisas.

Referencia: andinalink.com

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