La identidad secreta de Satoshi Nakamoto

Uno de los aspectos más interesantes de la historia de Bitcoin es el anonimato de su creador. La ausencia genera respeto. Y Satoshi Nakamoto, el misterioso creador de Bitcoin, se ha convertido en un ídolo en gran parte por su desaparición. ¿Quién es realmente Satoshi? Bueno, nadie sabe. El asunto es un enigma. Su identidad es causa de acalorados debates y una fuente de especulación constante. Muchos han sido señalados como posibles “Satoshis” y lo han negado. Otros se han autoproclamado como Satoshi, pero nadie les cree. ¿Por qué escogió el anonimato? ¿Por qué despareció? ¿Esto es bueno o malo para Bitcoin? Hablemos un poco de Satoshi y las consecuencias de su ausencia.

En una sociedad obsesionada por la fama y el reconocimiento, las personas que renuncian a estos manjares son objeto de gran admiración y asombro. Se convierten en seres celestiales. Por alguna razón, pensamos que gozan de una pureza espiritual superior y una integridad moral de otro mundo. De hecho, es un fenómeno sorprendente. El arquetipo del creador anónimo e inaccesible es simplemente irresistible. E irónicamente lleva su fama a la estratosfera. La comunidad cripto ve a Satoshi como un santo. La mayoría lo considera un mesías y su libro blanco es una especie de biblia. “Satoshi dijo”. “Satoshi pensaba”. “Satoshi quería”. “Esa no era la intención de Satoshi”. “La visión de Satoshi”. Nadie toma un avión citando a los hermanos Wright. Nadie usa Windows y dice: “Esto es lo que Bill Gates quería”. A la gente le importa un bledo lo que piensa Bill Gates. La tecnología se usa y ya. Las intenciones del creador rara vez se toman en cuenta. Los usuarios siempre son más importantes que los creadores. Es más, los creadores de un invento importante tienden a convertirse en villanos con el tiempo.

Los efectos del anonimato de Satoshi se podrían dividir en dos partes. Se podría decir que tiene implicaciones psicológicas por un lado e implicaciones prácticas por el otro. Claro que ambas implicaciones presentan aspectos positivos y negativos. Un Satoshi ausente es fácil de mitificar. Es decir, Satoshi es lo que queramos que sea. En el mito, Satoshi puede ser el hombre más inteligente y noble del universo. Después de todo, su código es brillante y su renuncia a la fama podría significar que su altruismo no tiene rival. Eso obviamente le da poderes sobrenaturales. Esto le proporciona a Bitcoin un aire de misticismo. Satoshi nunca nos decepcionará. Es perfecto. El vacío que dejó también se convierte en un elemento unificador, porque todos tenemos una fe común, la fe en Satoshi. En otras palabras, Satoshi nos ama a todos por igual. Por supuesto que nadie tiene el valor de criticarlo porque sus obras y palabras son sagradas. Si algo sale mal, no es culpa de Satoshi. Los culpables son otros. Ese sistema de fe nos vuelve sumamente conservadores. Eso puede ser bueno, pero también puede ser perjudicial.

El mito de Satoshi es tan poderoso que casi toda división dentro de la comunidad Bitcoin se basa en una reinterpretación de las supuestas intenciones del creador supremo. Bitcoin Cash, por ejemplo, es una bifurcación que proclama ser el “verdadero Bitcoin” y, según sus fieles, Bitcoin ha perdido el camino. Volvemos a lo mismo. “Satoshi dijo”. “Satoshi quería”. “Satoshi pensaba”. Y como Satoshi no está para contradecir a nadie, Satoshi siempre está de nuestro lado. Nadie crea un sistema operativo nuevo diciendo que el nuevo software es lo que Bill Gates realmente quería y Microsoft perdió el camino. Eso sería absurdo. Las tecnologías se juzgan por su utilidad no por las intenciones de su creador. A nadie le importa si Netflix traicionó o no a Blockbuster. Si una tecnología nos resulta mejor, la adoptamos y punto. Este es el problema con los mitos. Los mitos nos embrutecen.

En la práctica, sin embargo, su ausencia es muy ventajosa. Un sistema descentralizado que no tiene una cabeza visible a quien tengamos que obedecer, aplaudir o atacar es muy útil. Bitcoin es su comunidad y no depende de un líder carismático. Eso es un poco caótico, pero nos obliga a ponernos de acuerdo. Es decir, el proyecto depende de todos y todos debemos contribuir. Las iglesias que tienen pastor como Ethereum, Ripple, Litecoin y casi todas las altcoins presentan una falla sistémica grave. Esa es la asimetría que existe entre el fundador y la comunidad. Bitcoin, para bien o para mal, no tiene un rey. Si el Congreso de los Estados Unidos encuentra problemas con Libra, llama a Mark Zuckerberg. Si encuentra problemas con Tether o Ethereum, sabría muy bien qué cabeza debe cortar. En el caso de Bitcoin, es más complicado. Bitcoin es su comunidad. Si cortan una cabeza, surgen mil más.

Ahora bien, ¿quién es Satoshi Nakamoto, el creador de Bitcoin? La búsqueda de Satoshi ha sido el Dorado de los periodistas. Se han publicado muchos artículos con posibles sospechosos, pero cada artículo que sale oscurece más el asunto. Como es lógico, las primeras sospechas caen en los informáticos Nick Szabo, Hal Finney y Wai Dai. Estas personas trabajaron durante años en proyectos similares. Hal Finney, en particular, tuvo un contacto directo con el proyecto Bitcoin. Realizó contribuciones y se escribió con Satoshi. De hecho, él fue el receptor de la primera transacción Bitcoin de la historia. Sin embargo, Hal negó ser Satoshi con un tono sumamente convincente y la gente le creyó. Los demás, Nick y Wai, también lo negaron. Pero queda la duda. ¿Están mintiendo? Otro sospechoso es Dorian Satoshi Nakamoto, vecino de Hal Finney, informático, criptógrafo y libertario, con un pasado lleno de relaciones amargas con los bancos y agencias gubernamentales. En una entrevista, Dorian insinuó ser el creador de Bitcoin, pero luego se retractó diciendo que había malinterpretado las preguntas. ¿Gato encerrado? ¿O simple malentendido?

Muchos han sido señalados de ser Satoshi, pero lo han negado. La lista es muy amplia y en realidad no vale la pena entrar en detalles. Pero existe otro grupo. Este es el grupo de los autoproclamados, las personas que dicen ser Satoshi, pero nadie les cree. La estrella de ellos es, por supuesto, Craig Wright. El informático australiano dice ser Satoshi y el autor del libro blanco de Bitcoin. Si Craig Wright es realmente Satoshi, eso sería una gran decepción. Claro que no lo es. Pero si por una crueldad del destino lo fuera, sería sumamente patético. No me refiero al hecho de que la persona en cuestión es un sujeto sumamente engreído y pedante. En efecto, tiene todas las características de un charlatán y de un embaucador. No es eso. El asunto es que su visión de las criptomonedas es un completo absurdo. Su idea de que el dinero debe ser 100% rastreable para evitar el crimen es una propuesta totalitaria sumamente peligrosa salida de una novela de George Orwell. Si en realidad es Satoshi, entonces Satoshi es una amenaza pública y es mejor no escucharlo. Gracias por el código, pero sus ideas son puras sandeces.

Ahora, una curiosidad. Existe una teoría de conspiración que dice que Satoshi Nakamoto es la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de los Estados Unidos. Según esta teoría, el código se creó para poder pagar de forma clandestina operaciones encubiertas y financiar grupos irregulares. Y, como ocurre en toda teoría de conspiración que se respete, está llena de pistas “extraordinarias” y raras conexiones. Aquí va una. Satoshi en japonés podría significar visión, claridad o inteligencia. Nakamoto significa origen o centro. ¿Qué? ¡Centro de inteligencia! Con la ayuda de algunos comentarios hechos por Edward Snowden, estos teóricos de la conspiración aseguran que la CIA y la NSA inventaron Bitcoin y lo utilizan para rastrear todas nuestras operaciones en un plan secreto de dominación mundial. ¿Será esto cierto?

Curiosamente, John McAfee asegura conocer la identidad secreta de Satoshi Nakamoto. El controversial informático estadounidense dijo que es un experto en rastrear gente y encontrar al verdadero Satoshi fue pan comido para él. Pensó por un tiempo revelar su identidad, pero frenó su plan temiendo una demanda judicial. ¿Quién es Satoshi Nakamoto? ¿Quién construyó las pirámides? ¿Quién mató a Kennedy? ¿Qué hay en el área 51? Bueno, eso en realidad no importa. Total, ahí está Bitcoin. Ahí está el código. Es público y libre. Bitcoin no es Satoshi. Bitcoin es un código abierto. Bitcoin es una comunidad.

Referencia: es.cointelegraph.com

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