De cómo un Llanero Venezolano Cosechó sus Primeros Bitcoins

Compay, ¿cómo es eso del bitcoin?

Álvaro Paredes, es un llanero venezolano oriundo del estado Portuguesa, en la región centroccidental de Venezuela. Él se define como «nacío y criao» en Guanarito, ciudad cercana a Guanare, la capital del estado. Aunque ya había escuchado hablar de bitcoin, no lograba entender cómo es eso de manejar dinero en Internet sin que nadie te dé ni siquiera un papelito sellado y firmado que respalde un pago, o que confirme que lo tienes guardado en un sitio seguro, como las bóvedas de los bancos. ¿Cómo se adquiere un bitcoin? ¿Cómo son las carteras para manejar bitcoins? ¿Dónde se puede pagar con bitcoins? ¿Por qué sube y baja de precio?

Eran muchas las preguntas que se hacía Álvaro y por eso le pareció muy oportuna la visita de Vicente, su amigo de la infancia y compadre, quien había migrado de Guanarito a Caracas para sus estudios universitarios y se había quedado en la capital, trabajando en el área de computación. Vicente estaba muy al tanto de los avances de la tecnología; nadie mejor para aclarar sus dudas, pensaba Álvaro.

—¿Cómo se come ese bitcoin, compadre? Tengo unos realitos por ahí, un dinerito que quedó de las ganancias de la última cosecha y puedo comprar unos bitcoincitos a ver cómo me va.

—No sé si bitcoincitos, compadre, más bien pedacitos de bitcoin, -dice Vicente sonriendo-, pero sí le puedo explicar uno de los beneficios que puede aprovechar de bitcoin: lo puede usar como una cuenta de ahorros, para evitar que los bolívares que guarda en el banco se le disuelvan como sal en agua.

—Ah bueno compadre, no se diga más, su palabra vaya adelante. ¿Qué tengo que hacer?

            Vicente le explica a su compadre que puede comprar fracciones de bitcoins en bolívares, la moneda local, a través de un portal web, y para ello se entiende directamente con el vendedor, sin intermediarios. Esa cantidad de bitcoins adquiridos, le explica, se maneja en una cartera que proporciona el mismo portal web que sirve de punto de reunión a compradores y vendedores.

            «Para manejar tu dinero en Internet, no necesitas de un banco. Con bitcoin, eres tu propio banco», le dijo Vicente a su compadre que ya esbozaba una sonrisa de aceptación.

Vicente disponía de una tarde para ayudar a Álvaro a realizar su inversión en bitcoin, y contaba con la ayuda del hijo mayor de éste, su ahijado Alvarito, quien como nativo digital captó rápidamente el funcionamiento de LocalBitcoins, una conocida plataforma de compra y venta de bitcoins en bolívares -o en casi cualquier moneda nacional en los países donde funciona.

Todo lo que Álvaro requería era comprar la fracción de bitcoin deseada, por supuesto asesorado por su hijo, y una vez adquirido, usar una cartera propia desde la cual podía manejar sus fondos, una vez que fueran transferidos desde LocalBitcoins.

— ¿Y si ese fulano bitcoin se va al piso, compadre? ¿Pierdo mis realitos? preguntó Álvaro, con cara de preocupación.

Vicente se esperaba esa pregunta pues el argumento de muchos enemigos de bitcoin se centra justamente en una supuesta «volatilidad sin control» de esta criptomoneda.

—Ciertamente hay riesgos, compadre, eso hay que tenerlo presente, dijo Vicente. Por eso le aconsejo invertir solo una parte de sus ahorros, lo que esté dispuesto a perder si el precio cae muy bajo.

Vicente explica que en el caso particular de Venezuela, que atraviesa una fuerte hiperinflación, bitcoin se ve como una vía muy efectiva de resguardo de valor. «En Venezuela ocurre que aún en los períodos de caída de bitcoin, éste se revaloriza frente al bolívar. Por ejemplo en 2018, bitcoin rodó cuesta abajo, pero quién compró bitcoins con bolívares en enero de ese año y conservó los bitcoins hasta diciembre, multiplicó sus bolívares más de cien veces», dijo Vicente.

—¡Caracha, compadre!, ¿más de cien veces? —soltó asombrado Álvaro— entonces definitivamente estoy perdiendo plata en mi cuentica de ahorros. Ahora, compadre, si eso es con el bitcoin en bajada, ¿cómo será si sube? ¡Alvarito, compremos esos bitcoins inmediatamente, para luego es tarde!

Sin proponérselo, Álvaro realizó su inversión, su primera compra de bitcoins, a finales de diciembre de 2018, cuando bitcoin estaba un poco por encima del valor mínimo de ese año y, a pesar de toda la corrida alcista de la criptomoneda, se resiste a vender, pues ha visto crecer lo invertido de manera sostenida. Casi todos los días interroga a su hijo: «¿Cómo se porta bitcoin?».

Un poco más de seis meses después, considerando el precio en dólares de bitcoin, éste ha triplicado su precio. Pero por las particularidades de la economía venezolana, esa misma inversión realizada a finales de 2018, le reporta hoy a Álvaro, el llanero de Guanarito, 40 veces el monto invertido en bolívares.

Referencia criptonoticias.com

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