Bitcoin premia la responsabilidad financiera

Nuestro actual sistema financiero global se sustenta en la intermediación. Los bancos, principales intermediarios, intervienen en casi todos los procesos de manejo de dinero: desde la emisión de moneda, a través de los Bancos Centrales, hasta el resguardo del dinero de sus usuarios. Esta intervención, aunque pueda otorgar comodidades, no es gratis, en ocasiones puede resultar catastrófica y en todos los casos genera un costo para sus usuarios más alto del que creen y que va más allá de lo monetario: la pérdida de responsabilidad.

Comencemos con los Bancos Centrales. Estas entidades, que se afirma son autónomas e independientes del gobierno, son las encargadas de la política monetaria de cada país, esto es, deciden cuanto dinero emitir o retirar de circulación y cuanto interés generará ese dinero a sus tenedores si resuelven ahorrarlo. Sin embargo, basta con ver los recientes casos de inflación en Argentina y Venezuela o retroceder un poco al motivo de creación de Bitcoin para darse cuenta de que los Bancos Centrales ni están desligados de los gobiernos ni toman buenas decisiones para su población en el largo plazo. Peor aún es que estas sean de las decisiones más cerradas y privadas que hay, aunque afecten a todo el mundo.

Los bancos comerciales generan efectos más cercanos al ciudadano común. En ellos, los usuarios pueden guardar su dinero y movilizarlo bajo las condiciones que cada banco imponga, las cuales van desde elevados costos de mantenimiento y envío de fondos hasta limitaciones en las horas de servicio. Aún así, sus usuarios duermen tranquilos sabiendo que su dinero está seguro. Sí, seguro en manos de otros. La banca comercial es el principal ente de difusión de la irresponsabilidad financiera: que un tercero resguarde nuestro dinero debe ser la excepción, no la regla. No tener contacto y responsabilidad directa sobre nuestro dinero tiene implicaciones que afectan la forma misma de entenderlo.

Afortunadamente Bitcoin puede dar la vuelta a esto. Mediante la sustitución de intermediarios humanos por una red computarizada que funciona automáticamente, la criptomoneda original otorga los beneficios de la banca y más sin sus costos. Con Bitcoin las horas de servicio desaparecen, la red funciona todos los días en todo momento; los costos por transacción tienden a cero y su destino es transparente: trabajadores de la red (mineros); no hay limitaciones ni comisiones extra por envíos internacionales, lo único que diferencia a una transacción de otra es la información que contienen (peso en bytes); la emisión de dinero se “democratiza”, porque cualquiera puede participar en ella, y se elimina el desorden y la incertidumbre al introducir una política monetaria transparente y explícita, con inflación controlada (nuevas monedas por bloque minado) y tope máximo de monedas a emitir (21 millones de BTC). Además el rumbo de este nuevo sistema monetario puede ser decidido por sus usuarios.

Más todos los beneficios descritos solo pueden ser alcanzados por sus usuarios en la medida que se involucren. Es así como Bitcoin nos devuelve el contacto y el control directo y absoluto sobre nuestro dinero, impulsándonos a ser responsables.

De esta forma, solo los usuarios que se preocupen por educarse sobre Bitcoin, sus desarrollos y el ecosistema que se crea a su alrededor ganarán los conocimientos necesarios para tomar una responsabilidad que está en su mejor interés asumir. Nada más raspando la superficie del conocimiento podrán detectar las muchas estafas que se esconden bajo el nombre de Bitcoin.

Asimismo podrán entender que asegurar el acceso y la movilidad de sus criptomonedas pasa por resguardar los respaldos de sus cuentas o carteras (comúnmente vistos como 12, 24 o 36 palabras) fuera de línea, desconectados de Internet; por ejemplo en papel, con suficientes copias y en distintas locaciones. Y que fallar en hacerlo podría traducirse en dinero perdido y probablemente irrecuperable.

La preocupación por tener el dinero a salvo también debería llevar a los usuarios a verificar, al menos, la legitimidad de las aplicaciones de cartera que van a utilizar para asegurarse de su procedencia. Usuarios más avanzados podrían estudiar el código de éstas en búsqueda de vulnerabilidades que puedan permitir el robo de sus criptomonedas por parte de los diseñadores o terceros. Es por ello que las palabras “código abierto” cobran mayor fuerza con Bitcoin y que los software de código cerrado son una señal de alerta.

Lo mismo sucede cuando de confirmar transacciones se trata. No correr un nodo completo deja a los usuarios a la merced de otros para la validación de sus transacciones. Ciertamente son más las personas que operan honestamente que las que no, pero también son muchas las artimañas usadas por los estafadores para hacer creer a un usuario que un pago fue realizado con éxito cuando no es cierto. Además, un nodo completo es la única forma de participar en las decisiones sobre el rumbo del desarrollo de la red. Por ejemplo, ¿si hubiesen tenido nodos completos todos los usuarios de Bitcoin, la red hubiese seguido a Core en su implementación de SegWit? solo corriendo un nodo completo puedes hacer valer tu opinión.

Y aunque los recursos sean un tema importante en este caso, no formar parte de la minería deja a los usuarios fuera del proceso de emisión de nuevas monedas, alimentando la posibilidad de centralización, con todos los problemas que implica: censura de transacciones, sustitución de gastos, etc. De igual forma, participar en la minería sin hacer elecciones conscientes y educadas, como elegir aquel grupo minero (pool) que reparta las comisiones de transacción o aquel que otorgue transparencia sobre los bloques minados o uno que no concentre mucho poder de procesamiento, puede implicar ganancias menores que las que corresponden o, peor aún, llevar al mismo destino que no participar: la centralización de la red.

Sin duda son muchas las tareas que tienen los usuarios que quieran alcanzar la plena libertad financiera, y quizás no todas son requisito para ello, pero los usuarios que se atrevan no solo encontrarán en Bitcoin una herramienta digital liberadora, sino también un nuevo significado para las palabras “responsabilidad financiera” y “dinero”.

Referencia: criptonoticias.com

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